Diseño, textos y dibujos

Fueron muchas vueltas las que di para llegar a tener este nombre con el que identificarme. Porque en un principio pensaba que era muy obvio, muy simple y demasiado usado. Pero cuanto más vueltas le daba más me alejaba de la esencia ¿qué esencia sería esa? Y ya si hablamos de construir una marca personal con un logo.

¿Qué había de malo en usar las iniciales de mi nombre y apellido? Que lo veía muy poco original, ramplón, «Es que suena muy norteamericano» me decía mi voz interior, ese servicio secreto encargado de tirarme a bajo cada idea. SAM, Sánchez Álvaro Matías. «claro, pero tu nombre en realidad es Álvaro Matías Sánchez, o sea: AMS.» Me sonaba a organización no gubernamental o Asociación de Muebles Subarrendados. ¿qué podía hacer?

Mientras todo esto ocurría pasaban días, meses y hasta un año. Entonces recordé la recomendación de mi amiga y profe de Arquitectura Efímera: no dejemos que el análisis nos lleve a la parálisis. Buscar logos, pensar nombres y querer justificar cada decisión para que todo encaje puede quedar muy bonito, pero el verdadero impulso era publicar mis trabajos digitales y empezar a ser visible. En definitiva, el diseño del logo estaba frenando lo realmente importante.

Porque mi voz interior quería que no pasara otra vez por esa fase en la que la gente me recriminará que el logo no está bien terminado y no tiene sentido y nadie lo entienda. Sucede igual cuando me visto para salir. Yo quiero ir bien vestido pero voy vestido como quiero y como puedo: lo que en definitiva me importa es que quiero pasármela bien. Ya dirán lo que quieran ¿pero al final, alguien me dice algo sobre cómo voy vestido? Nunca. Quizá lo piensen, pero ¿por qué gastar tiempo y energía en adivinarlo?

Por fin, deambulando por las plantillas de Canva, me llamó la atención este diseño de Roksolana Fursa con el que me sentí rápidamente identifado.

Esa mancha de lápiz. Ese rayado, ese tachado. Se veía como un boceto y letras rompiendo la rutina de los renglones. Un hallazgo que me hizo centrar en las letras de mi insulso sombre.

Me puse a bocetar una última vez para decidirme y no postergar más. Busqué colores, pero casi nunca me alejo del negro, el amarillo y el rojo. Siento que son colores que me identifican rápidamente. El entorno amarillo 60%, el negro 30% y el rojo con un 10% (otra cosita más que aprendí en Teoría del interiorismo en Arquitectura Efímera!)

Este logo es cómo haber encontrado una camiseta que uso para estar de entre casa pero que hoy la uso para salir. Así que, aquí voy. ¡Bienvenidas a mi página web!


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